domingo, 9 de junio de 2013

El referente social en El llano en llamas de Juan Rulfo



El referente social en El llano en llamas de Juan Rulfo (1)
Sergio Núñez Guzmán

Nos han dado la tierra es el primer subtítulo que aparece en el libro El llano en llamas de Juan Rulfo, de inmediato, surgen las interrogantes: ¿quién da? y ¿a quién se da? La tierra es lo que se da, pero ¿cuál tierra es la que se da? El hecho de dar desencadena los sucesos que se cuentan; sin embargo, ¿quién narra?, porque el que habla no es quien da.
         El lector toma conciencia del texto que lee y busca respuestas a las interrogantes que lo presionan a continuar la lectura.
         La línea de la expresión: Nos han dado la tierra presenta todas y cada una de las unidades, palabras (2) que conforman el significante, pues el significado está más allá de este significante, está en la relación establecida entre estos significantes; es decir, los enlaces establecidos hacen surgir nuevos contenidos que se matizan por el mensaje encerrado en el enunciado o ¿cuál es el referente del mensaje?, ¿dónde se puede encontrar?
         Nos han dado. . . a nosotros, a mí lector, al alter ego del autor, que somos los lectores, a la sociedad establecida entre el tú del autor y el yo del lector, es por lo que en esta línea se encuentra el dónde y el cuándo del nexo entre uno y otro. Por otro lado, quien habla es el narrador que dice: hemos venido caminando. . . vamos Faustino, Esteban y yo.” Este yo sintetiza al yo/autor, al yo/personaje y al yo/lector; este yo, que es el yo de la sociedad  mexicana.
         Rulfo convierte el monólogo del protagonista autor-personaje en el diálogo autor-lector, donde la comprensión del mensaje está en lo que quiso decir el autor y lo que llega a entender el lector, porque el referente está en el tiempo, es acrónico, y cada sociedad lo interpreta según su situación diacrónica, diatópica y diastrática.
         Los deícticos, los pronombres nosotros en nos y ellos en el verbo auxiliar haber (han) se encuentran en la oración Nos han dado la tierra. La oposición entre ellos y nosotros se muestra cuando se hacen las sustituciones correspondientes: ellos son quienes dan la tierra a nosotros, por lo que la tierra es la parte nuclear del mensaje enviado. ¿Qué tierra es la que se da? No se da la tierra de ellos, de los caciques (terratenientes, Guadalupe Terreros). La tierra que se da es el comal acalorado, la que no sirve para nada, esa es la tierra para nosotros, los campesinos, es la tierra por la que luchan los campesinos de la revolución mexicana, es la tierra del reparto agrario totalmente injusto, pues la justicia es el grito desesperado del protagonista de la narración Diles que no me maten.
         El contenido profundo de los cuentos de Rulfo está en la lucha abierta o soterrada por la posesión de la tierra que, de una u otra manera, se expone en el primer párrafo del relato: Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada; así, ¿qué es la tierra para el campesino? Es el caminar por la vida con la única esperanza de llegar allá, a la tierra que . . . está allá arriba, aquí hay un contraste pleno con la tierra que está aquí abajo en el ahora de la trama en que vive la sociedad mexicana.
         Rulfo sabe jugar con el lenguaje con que atrapa al lector fascinado por este otro caminar textual desafiante de la inteligencia y de la imaginación encerrada en esta expresión donde se ocultan los contenidos buscados por el receptor interesado
         En esta lectura es posible observar la soledad en que está el campesino, pues la tierra es la compañera inalcanzable. La tierra es la vida y es la muerte y, al mismo tiempo, es la negación de la vida y es la afirmación de la muerte. La vida es el campo cultivado y la muerte es el comal acalorado donde la vida no florece. Es el ir por este camino sin orillas. . . donde no se podría encontrar nada al otro lado, sí, nada de nada, sólo la búsqueda de la tierra de un arriba que nadie sabe dónde está, pues el delegado dice: el gobierno les da la tierra. Espérenos usted, señor delegado, y el campesino sigue esperando, esperando que. . . justicia, ¿cuál justicia?


1 Rulfo, Juan. El llano en llamas. México F. C. E.1975 (1953). pp.13- 18.

domingo, 10 de marzo de 2013

Fábula del lobo y el cordero Phaedri Fabulae Aesopiae



Fábula del lobo y el cordero
Phaedri  Fabulae Aesopiae

LUPUS ET AGNUS
I, 1
2
Ad rivum eundem lupus et agnus venerant
siti conpulsi; superior estabat lupus
longeque inferior agnus. Tunc foce improba
latro incitatus iurgii causam intulit.
“Quare”, inquit, “turbulentam fecisti mihi
aquam bibenti?” laniger contra timens:
“Qui possum, quaeso, facere quod quereris, lupe?
A te decurrit ad meos haustus liquor.”
Repulsus ille veritatis viribus:
“Ante hos sex menses male” ait “dixisti mihi.”
Respondit agnus: “Equidem natus non eran.”
“Pater hercle tuus” ille inquit “male dixit mihi”;
atque ita correptum lacerat, iniusta nece.
Haec propter illos scripta est homines fabula,
Qui fictis causis innocentes  opprimunt.

Fábula del lobo y el cordero
Traducción de Sergio Núñez Guzmán

El lobo y el cordero
A un mismo río, el lobo y el cordero habían venido, obligados por la sed; en la parte más alta estaba el lobo y mucho más abajo el cordero.
            Entonces por su gran voracidad instigado el ladrón (el lobo) buscó causa o motivo de riña. ¿Por qué, le dijo, me pusiste el agua turbia cuando yo estaba bebiendo? El cordero, por el contrario, tímido (le dijo): yo te pregunto ¿cómo puedo hacer yo lo que tú me arguyes? El agua (el líquido) corre desde donde tú estás hasta donde yo bebo. Rechazado  aquél por la fuerza de la verdad, dijo: ya hace seis meses que has hablado mal de mí. El cordero le responde: todavía yo no había nacido. Por Hércules, dijo, entonces, tu padre habló mal de mí. Y así, habiéndolo arrebatado lo despedazó con una injusta muerte.
            Esta fábula está escrita para aquellos hombres que por motivos imaginados oprimen a los inocentes.

            Una lectura actual de la Fábula del lobo y el cordero de Phaedrus.
            Ensayo de Sergio Núñez Guzmán

La fábula El lobo y el cordero recuerda de muchas maneras la presencia del mundo clásico en este nuestro mundo actual.
            La palabra fábula da otro sentido, dentro de este contexto, a los términos “lobo” y “cordero”, pues el lector comprende que “lobo” no es el animal que actúa por instinto, y, que el “cordero” no es otro animal también obrando por intuición, son representaciones del hacer humano, pues es posible descubrir la mentira y la maldad en los hechos del lobo, en tanto que el cordero representa la verdad y la inocencia en su discurso y en su condición. La serie de conceptos opuestos mentira / verdad; maldad / inocencia son tan trasparentes de la conducta humana que manifiestan al hombre de todos los tiempos y lugares; por lo que, Phaedrus es el autor inmortal junto con Aesopus de la literatura universal.





                El estudio actual de la literatura permite adentrarse en los textos con herramientas teóricas para ingresar en la “competence” > ¿competencia? del autor y del lector, y, así, se pueda obtener nuevas lecturas de la fábula, del  cuento, de la novela y de la literatura en general o lo que es lo mismo interrogarse acerca de ¿qué es literatura?, y “Si toda opinión es falsa” o “Si toda opinión es verdadera”  (Paul Valery / J. L. Alborg), donde nos situamos nosotros como lectores o ¿qué buscar en la literatura? o ¿qué referentes hay que descubrir en los textos de literatura? Desde luego es posible plantearse más cuestionamientos; sin embargo, la limitante es la fábula del lobo y el  cordero.
            En una primera lectura inocente o denotativa el lobo es el lobo y el cordero es el cordero; es decir, los sonidos o significantes se asemejan con el contenido o significado. En una segunda lectura o connotativa los mismos sonidos no se identifican con su correspondiente contenido; así, el lobo no es el lobo y el cordero no es el cordero, por lo que, el significante no es igual al significado.
            El receptor del mensaje presiente que aquello de lo que habla la fábula es un referente extralingüístico, pero que está sugerido por el texto mismo, y, cuando encuentra la relación directa entre latro y ladrón referidos al lobo, el lector reconoce de inmediato al lobo humanizado, ya que es el representante personificado de la mentira y de la maldad; mientras que el cordero es el opuesto, es decir, es el representante personificado de la verdad e inocencia. Es asì como Phaedrus humaniza al lobo y animaliza al hombre esclavista de su época. El contexto deja de ser el texto para ser el contexto humano, el hombre que muchas veces busca la satisfacción de sus intereses con un hacer enmascarado: el hacer del lobo.
            Apareció la lectura diacrónica, histórica esclavista, veamos, ahora, la lectura sincrónica: El lobo inicia la disputa porque está dispuesto a mostrar la voracidad que lo define, comienza el pleito y enmascara la injusticia de sus hechos con argumentos falsos y políticos. El cordero sacude al lobo con la verdad que solamente muestra las razones de la inocencia. Sucumbe la razón y la verdad ante la fuerza física y el poder de la mentira y de la injusticia. Y. . . la justicia. . . en este mundo animalizado no hay razones, no hay justicia, no hay leyes, y, el lobo es lobo y el cordero es el cordero y. . . el hombre, ¿dónde está?, ¿cuál es el hombre? El hombre de allá, de ayer, del mundo clásico, o el hombre de aquí, de hoy, de nuestro mundo. Y… la razón, la ley que permite al hombre  realizarse como humano, ¿dónde está? Y… el mundo clásico responde que la  justicia o injusticia están tan lejos o tan cerca como está el allá o el aquí, el hombre, tú o yo. ¿Cuál es la respuesta de nuestro mundo?, pues la injusticia y la sinrazón están presentes en el aquí y ahora de nuestro mundo.
            Y… el mundo clásico renace en nuestro universo, pues Fedro es el ayer en el hoy, que nos dice aquí estoy vivito y coleando;  por esto, por la vitalidad y vigencia de su verdad, nos contagia la alegría de vivir en dignidad y en honor.
            Quién remite no puede pensar que la respuesta sea nuestro silencio, quiere hablar con la razón manifestada en las palabras que muestren al verdadero hombre en su buen hacer.

domingo, 8 de enero de 2012

PROBLEMAS DE TRADUCCIÓN AL INGLÉS

Inglés. Problemas de traducción
SERGIO NÚÑEZ GUZMÁN
“Young ladies don’t kill mice,” the queen said. “For heaven’s sake, stand on a chair and scream along with me.”

1 “Las damas jóvenes no matan ratones”, la reina dijo. “Por amor de Dios, párate sobre una silla y grita conmigo”.
2 La reina dijo: “Las damas jóvenes no matan ratones” y “Por amor de Dios, párate sobre una silla y grita conmigo”.

El texto fuente presenta la estructura sintáctica:
compl dir CD (Young. . .mice) + sujeto S (the queen) + verbo trans Vtr (said) punto.
El punto independiza sintácticamente la siguiente oración:
frase adv F adv for. . . sake + V intr stand + compl circ CC on a chair
+ nexo and que coordina el V intr  scream con V intr stand. La oración coordinada es: V intr. Scream + CC along with me.

            En la primera traducción, se intenta respetar el orden sintáctico dado por el escritor; sin embargo, se observa la presencia de la ambigüedad en el punto que independiza la oración for heaven . . . wirh me. El lector pregunta quién dijo: “Por amor. . . grita conmigo. El contexto y el sentido hacen ver esta frase: por amor. . . grita conmigo como el compl dir de dijo; por tanto, no se trata de una oración independiente desde el punto de vista semántico, lo que  se refleja en la segunda traducción donde se sigue el orden sintáctico del español. El problema para el traductor es tomar una decisión: una traducción semántica (?) o, una, sintáctica (?).

JULIO TORRI Y SUS HÉROES

EL HÉROE JULIO TORRI

El recuerdo de Julio Torri se hace presente en sus breves y finos relatos llenos de ironía.

Cuando leemos, entre otros, el cuento titulado “El héroe”, imaginamos de inmediato a un protagonista de hechos heroicos, y por esto convertido en héroe. Torri, a través de su narrador en primera persona, en seguida desengaña al lector, pues se trata de un heroísmo falso, ya que la primera actuación del héroe es matar con premeditación, alevosía y ventaja al dragón, que pagaba impuestos y depositaba, cándido, su voto en las urnas. El héroe, naturalmente, resulta “adulterado” y cobarde, es un antihéroe. El lector ve, así, que las palabras adquieren distintas connotaciones. El yo narrador juega con las palabras, y al mismo tiempo busca en el lector al compañero de ese juego. El emisor, Julio Torri, pone a disposición del narrador su conocimiento del mundo, siendo, además, el maestro de literatura que interroga desde el texto, por medio del narrador, a su lector alumno.

Si el héroe no es héroe, entonces, el dragón no es dragón, ¿o en qué consiste el mensaje de este cuento? ¿de qué habla? El lector se encuentra ante una disyuntiva: entender al dragón como dragón o darle un segundo contenido.

Todo indica que dragón tiene, además del primer contenido dragón, otras connotaciones.



Pensar en dragón es imaginar una enorme lagartija “pechugona” con alas, y que echa fuego por la boca. Este concepto, desde luego, no está sacado del diccionario, brota desde el fondo de los recuerdos de lecturas hechas o escuchadas. Lo importante es el rasgo distintivo del dragón que echa fuego por la boca. ¿Quién es el dragón?, ¿cuál es el fuego que lanza por la boca?  Reconocemos al dragón por su lengua, por sus palabras que son el fuego que arroja: “la sangre del dragón nos une”; tu heroicidad me ha hecho tuya para siempre”; “la lengua del dragón fué el ábrete sésamo”. La princesa, hija del rey, compañera del protagonista es quien pronunció tales palabras ; por tanto, es el dragón; sin embargo; la última frase, “la lengua del dragón fué el ábrete sésamo”, pone en duda la afirmación, porque la lengua del dragón es el verbo, es decir, las palabras que utiliza el yo narrador protagonista. De esta manera, aparece otro dragón; no hay que olvidar al otro “inofensivo monstruo”.

En el enunciador del discurso están fundidos el narrador y el protagonista, ambos son el yo (“maté al dragón”). El autor, emisor del relato, se esconde, por decirlo así, detrás del narrador. Las palabras del yo (narrador protagonista/autor) son las que abren el sésamo. Si ésto es así, el yo es el dragón puesto que también arroja fuego (palabras) por la boca.



El dragón es el inofensivo monstruo al que mató el protagonista; es, también, la princesa o venerable matrona con la que “apechugó” el héroe; es también el narrador autor que abre el sésamo con sus palabras. El dragón es un ser polifacético que se convierte en el objeto primero deseado por el héroe, puesto que mató al “inofensivo monstruo”, y como resultado de su acción no tuvo “más remedio que apechugar con la hija del rey”, y después ese objeto es no deseado por el mismo héroe; no desea la compañía del dragón, “envidia la sepultura olvidada de los héroes sin nombre”, rechaza su propia heroicidad al “haber comprado con una villanía bienestar y honores”. El héroe abrió el sésamo y ahora lo rechaza. El sésamo es la palabra mágica que abre la cueva de Alí Baba, el lugar donde se unen los amantes que cometen villanías: el héroe y su princesa. El sésamo es el matrimonio con el que “no hubo más remedio que apechugar” para cubrir las apariencias en “inocente simplicidad”.

El héroe mata al inofensivo dragón que no echa fuego por la boca y termina durmiendo con otro que sí lo hace, de lo que se arrepiente el resto de su vida.

Julio Torri parece que fue un solterón empedernido, pues oficialmente nunca estuvo casado. El matrimonio de Torri es otro. Está casado con su obra, con las palabras que rasgan el sésamo del dragón, la blancura del papel, con la pasión de la que no se arrepintió en toda su vida; la literatura.

Julio Torri es el creador de un mundo literario en donde lo característico de esta creación es el fuego de la palabra, su ironía, su ambigüedad. Es el maestro que desde el silencio de sus escritos quiere jugar con el lector, y lanza la pregunta: ¿qué es el dragón? Si el lector es capaz de encontrar, primero la pregunta, y después la respuesta, no dejará de sentir la fascinación que causan los textos de Julio Torri.

 Sergio Núñez Guzmán


domingo, 25 de diciembre de 2011

World's languages

World’s languages                             Sergio Núñez Guzmán
Translators can’t be translators without a good linguistic description of the languages they are working with. Translators can ask themselves how different each language is? And how similar they are? The answer is as accurate as the linguistic knowledge the translators have. Translators therefore depend on the descriptions of the world’s languages.
The human being produces sentences with a subject (S), a verb (V), an object (O). The similarity is that all the human languages have S, V, O, but not all the languages have this order. We can see it in English S, V, O, but there are languages with other possibilities like S,O,V as in German or Latin. What kind of syntactic order does the Spanish language have? The linguistics have discovered other syntactic orders. We have the differences in the syntax of each language. The syntactic possibilities are bigger than we can think. The meaning of a sentence lies on its totality, so what is the meaning of its syntactic order? To put the subject or the object or the verb in the first place has a meaning. What is the meaning of this syntactic order? How does a language enclose the meaning in the sentences? We can see how the human mind is working into the language. Can we figure out how the lost languages worked their languages? How the human mind of the lost languages enclosed the meaning into their sentences? Which meanings were enclosed? Is life’s meaning here? Can we see it?
         Let us see what humanity is losing when a language is lost.
         In the USA, Latinos are being identified by their appearance, and they are losing the Spanish language, their culture, their identity. They are neither Americans nor Latinos. What are they? They don’t speak Spanish nor English. They speak Spanglish. What is Spanglish? Is this the future of the Spanish and English languages? Are we going to be identified by speaking Spanglish? Is this the natural evolution or process of world languages? Man’s intervention is a definitive way to conserve or lose languages. Spanish and English are very well preserved in books, libraries, records, and so for, but what would happen if there weren’t any books, libraries, records, and etcetera? Can we imagine such a catastrophic event? Humanity would have to begin its evolution process all over again.
Right now archeologists are trying to decipher the Babylonian tablets, by doing this, they are trying to establish the true origin of the Bible and Hamurabi’s laws. Did humanity create God? What is the origin of the civil laws? We are talking about human civilization. There is a cosmos with a natural order, but the human race destroys this order with wars and we need peace, so men can be able to meditate about their own past, present and future in a language that other men can read about and understand, but if there is not any language, our own world will create a spiritual emptiness which will bring chaos back to us.
Un día más, un día menos                                        Sergio Núñez Guzmán
¿Por qué estoy aquí?
Estoy sentado frente a esta hoja de papel imaginaria: ¿cómo llenarla?, ¿cómo responder a esta inquietud que me trajo aquí, frente a esta maquinita que me traslada a otro espacio, a otro mundo?
Hay que poner el pensamiento en lo que debo hacer para poder ser, porque lo que quiero ser está encerrado en mi pensamiento que se expresa en palabras graficadas por este aparato, que no puedo gobernar, y que parece robar mi identidad.
Navego a diferentes mundos del más allá. Sí, noticias instantáneas de Europa, de Oceanía y del aquí. ¿Dónde estoy? Aquí, no, allá, en el país de sueños por realizar donde todo se mueve digitalmente. Y mi alter ego ordena: digitalízate. Sueño, sí, sueñas. ¿Dónde está la realidad? ¿Cuál? ¿La de tus palabras o la de tu vida? ¿Acaso tu vida no son tus palabras?
Mi mundo era un mundo de comunicación entre humanos. Y, ahora, se observa que la comunicación es inhumana por digitalizada, y. mi alter ego está en proceso de digitalizarse, de convertirse en inhumano. ¿Por qué?
Vives en el aquí y ahora de un mundo digitalizado, donde el dominio de saberes que se proyectan al futuro te permitirá el control computarizado, que ya es el mañana, en donde somos, aunque no se quiera, actores en los campos de batallas digitales, y es ahí, donde está el futuro del día siguiente. El mañana que ya es el hoy, en el que no serás, eres identificado por 10 o 12 dígitos y sin este número no existes. Vivo, soy de  carne y hueso, pero no existo porque no tengo un dígito de identificación. Esto no es humano, es inhumano.
El hombre se revela ante esta necesidad de hacer para ser, lo que enloquece los sentidos, ver lo que ya pasó, predecir lo que se verá y lo que se oirá, y en este instante, ¿cuál?, el que ya se fue o el  que viene. La modernidad es el mundo de un segundo televisivo en donde la violencia viva del presente del allá está en el aquí y ahora de la t.v. ¿A quién le importa ver la muerte en vivo y en directo de otros seres humanos? Es el allá, no es el aquí, pero nooo. ¡Es inhumano! Somos la unidad del conjunto humano. ¿Quién lo quiere entender?
¿Qué es la vida? La vida es la lucha diaria por conseguir el alimento, junto con la multitud de seres incognitos y digitalizados que, como tú, reciben el pago de su salario empequeñecido por la inflación, en una cuenta bancaria y que cobras previa firma de recibos incomprensibles con uno o dos dígitos que remiten a conceptos en los que se espuman los dineros. ¿Explicaciones? Lea bien su “baucher”. ¿Qué es eso? El que sigue, sí, el siguiente, pero. . . 
Mi mente descansa al contemplar la belleza de un jardín, de los árboles en plenitud, y ver las sonrisas de los niños que van a la escuela guiados por su mamá. Sí, hay muchísimas cosas en el mundo que no necesitan digitalizarse para contemplar la hermosura de la vida.
La gloria matutina no digitalizada, que surge durante el día, representa la luz de la verdad, y que no todos somos capaces de ver, pues la omnipresencia de Dios está ante nuestros ojos en la inmortalidad de los seres finitos que somos nosotros mismos junto con la naturaleza que nos rodea.
Paul Éluard
Couvre-feu                                                  Toque de queda
                                                                       Traducción: Sergio Nuñez Guzmán

Que voulez-vous la porte était gardée               Que quiere usted, la puerta estaba vigilada
Que voulez-vous nous étions enfermés             Que quiere usted, estábamos encerrados        
Que voulez-vous la rue était barrée                   Que quiere usted, la calle estaba interceptada
Que voulez-vous la ville était matée                  Que quiere usted, la ciudad estaba desaliñada
Que voulez-vous elle était affamée                   Que quiere usted, estaba hambrienta
Que voulez-vous nous étions désarmés                        Que quiere usted, estábamos desarmados
Que voulez-vous la nuit était tombée                 Que quiere usted, la noche había caído
Que voulez-vous nous nous sommes aimés      Que quiere usted, nos amamos mutuamente

Poésie et vérité, 1942                                       Poesía y verdad.    1942

Una lectura a Toque de queda
Sergio Núñez Guzmán

El “Toque de queda” marca el principio del poema de Paul Éluard, y al mismo tiempo es un indicio de la Segunda Guerra Mundial en la que Éluard tomó parte. Las últimas palabras de los versos son “nos amamos mutuamente”, las que muestran el amor entre dos seres humanos, pero “que quiere usted” es el medio jugoso del contenido, porque las formas, las palabras son denotativas ya que se identifican con sus referentes; sin embargo, el sentido dado por la connotación se enclaustra en el todo y ese “que quiere usted” es una llave para escabullirse a una lectura más comprensible, pues, acaso es una disculpa, así sucedió, “ya ni modo”, pero, ¿qué fue lo que pasó? “La puerta estaba vigilada” ¿por quién? Por un enemigo que se diluye en un “nosotros” (estábamos) y otros. Los correferentes están en los deícticos, lo humano se encuentra en lo inhumano de la calle y de la ciudad, ¿por qué?, ¿quién estaba hambrienta? Ella, la ciudad, pero al caer la noche, “que quiere usted”, “nos amamos mutuamente”. La lógica de los posibles obliga a suponer la presencia de una “ella” totalmente humana como humano es el poemita de Paul Éluard.